COMO EN TODO, NO EXISTEN «TALLAS ÚNICAS» EN LAS ESTRATEGIAS

Hemos podido comprobar que el plan estratégico más eficaz es el que tiene en cuenta el rumbo que desea tomar la empresa, las expectativas que tienen sus clientes y la forma en la que sus competidores prestan sus servicios.

EN EL PLANO INTERNACIONAL EL CAMBIO ES CONSTANTE

No importa si se trata de una fusión con una compañía extranjera o que una expansión está al caer o en proceso: cuente con nuestra ayuda. Dialogue emplea su pericia, experiencia y habilidades para clarificar y simplificar las necesidades lingüísticas globales de su empresa. A continuación, desarrollamos nuestros conocimientos y los convertimos en un plan de acción valioso que tiene en cuenta los planes a largo plazo de la compañía.

Tanto la cultura como el idioma son importantes. Es mucho más que palabras. La combinación de la cultura y el idioma es esencial para poder comunicarse correctamente a nivel internacional. Nos aseguramos de que la estrategia lingüística ofrece el nivel correcto de concienciación y percepción culturales para obtener resultados positivos en el plano internacional.

¿Monolingüe o multilingüe? Una de las primeras decisiones que se deben tomar consiste en si se va a adoptar una lengua franca o varios idiomas «aprobados». Una vez que esto se haya acordado, el equipo directivo debe estar versado y ser firme en la implantación del plan de la estrategia lingüística. No olvide que podemos ayudar tanto en la fase de análisis como en la de implantación.

Contratación y retención: La segunda decisión principal que se debe tomar a la hora de implantar una estrategia lingüística es lo que implica a nivel individual. Por ejemplo, ¿la política de contratación de la empresa selecciona a los mejores candidatos en función de sus habilidades empresariales o sus conocimientos de idiomas? La respuesta dependerá de varios factores variables que se deben priorizar correctamente. ¿Pero cómo lo podemos transmitir?


OFRECEMOS CONSEJOS SOBRE LA MEJOR FORMA DE IMPLICAR A LOS EMPLEADOS

No existe un conjunto de reglas, pero sí unos conceptos que considerar. El personal puede mejorar sus habilidades lingüísticas siempre que todas las partes sean responsables del progreso. Además, animamos a que el equipo directivo establezca unos estándares altos y, a continuación, aliente a los que no hayan alcanzado el nivel de conocimientos lingüísticos y culturales que se habían fijado.

Nosotros nos encargamos de convertir la estrategia lingüística en una prioridad corporativa y, a continuación, ayudamos a que sea una realidad.